(...) Y desde que ella veía a través de sus gafas nuevas, el mundo era muy diferente: todo era mucho más claro, más lúcido, más transparente... todo estaba mucho más vivo.Sin duda eso era por los nuevos cristales que le habían puesto...
Y entonces ella empezó a pensar que no podría quitarse nunca sus gafas nuevas, porque sin ellas no podría ver, no sabría ver...
Y empezó a necesitar vivir con ellas... dormir con ellas... soñar con ellas...
Hasta que un día (no sé muy bien por qué), se dio cuenta de que quizás no todo había cambiado gracias a sus gafas nuevas... quizás eran sus ojos los que ahora veían las cosas de distinta manera... y es que quizás tenía una mirada nueva...
Y ese día decidió por fin quitarse sus gafas nuevas... y así aprendió por fin a ver... y así aprendió por fin a creer más en si misma...
Ahora aún necesita de sus gafas nuevas, claro... pero también sabe y se sabe ver sin ellas...




